Simple Plan llenó de nostalgia el Teatro Vorterix

El quinteto canadiense regresó al país en el marco de su tour “No Pads, No Helmets... Just Balls”. Fotos de Mica Villalobos.

“Hace 15 años las cosas eran muy distintas, no teníamos Twitter, Instagram ni siquiera teníamos Facebook” reflexionaba Pierre Bouvier, carismático líder de Simple Plan, asombrado al ver tantos celulares en alza mientras entonaban las canciones de su ya clásico disco No pads, no helmet … just balls que este 2018 cumple 15 años.

“¿Cuántos de ustedes ven a Simple Plan por primera vez? Ok, es un placer conocerlos. El resto de ustedes ya están muy grandes, recuerdo cuando eran pequeños y le pedían a su mamá vernos porque éramos los únicos que los entendíamos. Ahora pueden decir F*** you mom, mentira no le digan eso a sus mamás”, si bien el público en su mayoría era veinteañero de aquellos que, como bien indicaron, eran pre-adolescentes en la primera visita de los SP a la Argentina, había muchas caras nuevas. Algunos hasta acompañados por un mayor para cumplir su sueño de ver a la banda que más les ha cantado a los adolescentes desahuciados.

Este show en el teatro de la calle Lacroze fue particularmente especial porque al ser el cumpleaños número 15 de su primer disco lo han tocado todo, de principio a fin, y en eso se basó la primer hora del espectáculo donde cayeron algunas lágrimas mientras sonaban Perfect, I'm Just a Kid, Addicted y The worst day ever entre otros hitazos que conforman al álbum publicado el 16 de marzo de 2002.

Entre tema y tema, le aportaron una cuota de entretenimiento: pelotas con el logo de la banda saltando por todo el ex Teatro Colegiales o Pierre intercambiando roles con el baterista Chuck Comeau e incluso hicieron subir al escenario a algunos fans para sacar una foto grupal que quedará en la memoria de todos.

Llegando al último tramo del show regalaron canciones de su repertorio habitual como Shut Up, Jet Lag y Summer Paradise. Finalizando la 4ta visita de los canadienses P. Bouvier sorprendió a todos parándose sobre la barra de bebidas del establecimiento para despedirse muy de cerca de aquellos fans que estuvieron un poco más alejados del escenario. Así volvió locos a todos haciendo Crazy, valga la redundancia.

La despedida se tornó completamente emotiva con el himno de la banda que supo tocar los corazones de miles de adolescentes y aún lo sigue haciendo, Welcome to my life despejó las dudas de que algunas cosas nunca cambian.

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La Renga: la furia de la Bestia Rock, en Rosario

El poderoso grupo nativo de Mataderos ofreció dos conciertos multitudinarios en el estadio de Newell's Old Boys de Rosario, en los que tocó apenas un puñado de canciones de su último disco “Pesados vestigios" y muchos pero muchos clásicos.

El jueves 24 de mayo, la banda de Chizzo Napoli y los hermanos Tanque y Tete Iglesias irrumpió en el imponente escenario del Parque Independencia luego de La Posilga y Farolitos, dos créditos locales que también enarbolan la bandera de la autogestión y la independencia económica.

La Renga comenzó su segunda noche en la ciudad un poco después de las 22. El frío estaba tímido pero el rocío acariciaba la previa del feriado del 25 de mayo. Poco importó el clima cuando “Corazón fugitivo”, “Tripa y corazón” y “A tu lado”, fueron las primeras de un arranque apabullante del trío porteño.

La lista de 29 no tuvo discusiones porque en plena era del streaming, La Renga le regaló al público sus cinco canciones más escuchadas en uno de los principales reproductores, a lo largo de la noche, inclusive tocando en un mismo show “La balada del diablo y la muerte” y “El revelde”. Para todos los gustos.

El Coloso no estaba tan abarrotado como en la fecha agotada del sábado 19 pero a horas de celebrar otro día patrio todo se iba convirtiendo en una fiesta. Desde un escenario decorado de manera magnífica por al artista Fito Funes sonaron “En el baldío”, “A la carga mi rocanrol” “Cuando vendrán”, “El twist del pibe” y “El viento que todo empuja”, por nombrar parte del recorrido por su célebre discografía.

Las pantallas gigantes fueron otra delicia de esta fiesta rosarina de la furiosa bestia rock vernácula, con dos telas sujetadas en ambos costados de las tablas que arrojaban imágenes de una nitidez fabulosa para que los que estaban más lejos pudieran apreciar algunos detalles como la extraordinaria batería de Tanque Iglesias, una especie de panal de abejas de tones y platos.

Pero La Renga no es sólo ese trío que se divorció hace rato de las compañías discográficas porque los vientos, comandados por Manu Varela, le dan en la actualidad un sonido mucho más de big band aunque la esencia aniquiladora de sus canciones siga intacta.

El jueves contó con otros clásicos como “Voy a bailar a la nave del olvido” y “El rito de los corazones sangrando” para que el cierre sea con “El final es en donde partí”, toda una premonición porque la vuelta para los bises fue con “Panic show”. “Hola a todos yo soy el león, rugió la bestia en medio de la avenida” vociferó Chizzo a metros de la Pellegrini haciendo temblar todo el perímetro cercano del estadio leproso con un final preparado para “Oscuro diamante”, “La razón que te demora” y la inevitable “Hablando de la libertad”.

Hablando de la otra libertad (la artística) La Renga se mueve como un monstruo admirable pese a la censura y a los pocos lugares disponibles que tiene este infernal grupo local para tocar. Hoy por hoy (y salvo el Indio Solari) no hay con que darle a los de Mataderos a la hora de organizar auténticos banquetes. Hasta el inflable kitsch de un pulpo rockero y los bizarros graphs incendiarios en las pantallas son para sacarse el sombrero.

Mucho se tironeó desde la política para definir estos dos conciertos en Rosario y el saldo fue más que positivo. La organización también fue un éxito y mientras Chizzo dejaba las últimas energías en la frase “Morir queriendo ser libre, encontrar mi lado salvaje”, a los rosarinos les zumbaba en los oídos el deseo de que no vuelvan a pasar más de mil días para poder ver a La Renga en su ciudad, aunque todo indica que estarán un tiempo fuera de los escenarios, preparando un nuevo disco.

La lista de temas:

Corazón fugitivo
Tripa y corazón
A tu lado
A la carca mi rocanrol
Al que he sangrado
Nómades
Motoralmaisangre
Cuando vendrán
El twist del pibe
La furia de la bestia rock
Despedazado por mil partes
En el baldío
Voy a bailar a la nave del olvido
La balada del diablo y la muerte
Bien alto
San Miguel
Ser yo
Reíte
El rey de la triste felicidad
El rito de los corazones sangrando
Arte infernal
Oportunidad oportuna
El revelde
El viento que todo empuja
El final es en donde partÍ

Bises:

Panic show
Oscuro diamante
La razón que te demora
Hablando de la libertad





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La Vela nos cuenta cómo es “Destilar”

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La Vela llegó a su séptimo disco de estudio. Se llama "Destilar" y trae 13 canciones con un estilo y un sonido que ya son característicos en esta banda uruguaya. Fue la propia banda la que asumió la producción artística. El Cebolla Sebastián Cebreiro y Santiago Butler, cantante y guitarrista del grupo, nos describen de qué se trata este nuevo álbum.

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Desorden Público regresa con su gira “Bailando sobre las Ruinas”

La emblemática banda venezolana de Ska vuelve a nuestro país el próximo 1 de junio para brindar un show a todo ritmo y color en Groove. Los acompañarán los locales Staya Staya.

Recientemente nominados al Grammy, con más de 30 años de escena, Desorden Público sigue más vigente que nunca. “Resistir, sobrevivir al desarraigo y llevar la bandera venezolana en alto por todo el Mundo dando un fuerte mensaje a través de sus canciones, bajo la cadencia de su música que eleva el alma”. Ellos son la voz de "Los que se quedan, Los que se van", tal como expresa la canción que fue leitmotiv de un reciente documental de la CNN.

¿Cómo hace para reinventarse una banda con más de 30 años de carrera?

La música debe ser retadora. Debe agitar estéticas, sublevar pensamientos. Invitar a reflexionar/nos y a debatir/nos. Ser incómoda, al menos de vez en cuando. Pero a la vez ha de ser bálsamo personal y colectivo. Ha de elevar. Ha de conectarse con lo tribal, y por ende, con lo que nos une y fortalece.

Cuando a veces piensas en tonterías como esas, y estás detrás de la guitarra en el momento de componer o arreglar una canción, te das cuenta del magnífico problemón en el que te metiste cuando decidiste hacer música. Para mí, la no-repetición pasa por embarazarse y luego hacerse partero de nuevos conceptos. A partir de un buen concepto nacen siempre buenas poesías, ritmos, acordes, melodías, contra-melodías y timbres. Como así también imágenes, diseños, colores, puestas en escena, movimientos corporales y estrategias.

¿Y de dónde se sacan buenos conceptos? El creador está obligado a ser antropófago de sus entornos. A deglutir retazos y pequeñas historias. Atento a lo que por azar llega, capaz igualmente de indagar en lo que no. Oír a la gente en la calle, ir al cine, darse una tarde de YouTube y atreverse a ver cosas horribles. Leer titulares de la prensa de otros países. Rechequear esos discos viejos, puestos una vez. Pasearte por poetas nuevos, de esos que escriben por Instagram. Confrontar prejuicios propios y ajenos. Y así, siendo omnívoros culturales, divertirse y conspirar contra lo absurdo del mundo.

¿En qué circunstancias recibieron la noticia de la nominación al Grammy?

Estábamos en México, en plena gira de finales de 2017, y a las 6.00 am empezó a timbrar mi celular. Quería lanzarlo por la ventana. Tanto dio que lo tomé en las manos, con la vista aun borrosa, y ahí estaba la noticia: nominados a los US-Grammy 2018. Grabamos ese disco tan disruptivo mezclando clásicos de nuestro repertorio Ska con sonoridades y ritmos del folklore venezolano. Un choque de trenes musicales, afortunadamente sin heridos (de gravedad).

Llevar nuestras canciones, normalmente en rítmicas binarias 4/4 ó 2/4 a cifrados de compás 6/8 ó 5/8, estuvo entretenido. Pero no era hacer adaptaciones ni malabarismos. Había que entender de dónde viene esa música, tan tradicional y nueva al mismo tiempo. Entonces entramos en el proceso de escuchar maestros viejos y jóvenes. Meterse de lleno a chequear formas poéticas. Reescribirnos en versos octosílabos, endecasílabos. Y luego, por supuesto, abrazar al cuatro venezolano. Esa guitarrita que es instrumento fundacional en casi todas las músicas de mi país.

Vino por supuesto el feliz matrimonio con los súper panas archi-virtuosos de C4 Trío, quienes aportaron raíz y horas de ensayo y grabación. Así nació “Pa Fuera”.

Sin disquera, sin estrategas, sin padrinos ni dineros bajo la mesa; el material llegó a oídos del jurado de los premios más mainstream del planeta

¿Qué consideran que destaca a la banda de otras de estilo similar?

¿Quizás la terquedad?

¿Qué nos pueden contar del material que están presentando?

Le queda mucha vida útil a nuestro álbum más reciente, el Bailando Sobre las Ruinas. Hemos lanzado de él, hasta ahora, “Los que se quedan, los que se van”, “Todo está muy normal” y “A mí me gusta el desorden”. Le tenemos mucha fe a otras canciones del disco como “Los zombis están de moda”; “Estoy buscando algo en El Caribe Vol. II”; la misma “Bailando sobre las ruinas”; y en general a ese hilo conductor que amarra todo el disco. Creemos pertinente apostarle más y más a lo que ahí decimos. Ahora bien, sí es muy cierto que la banda creativamente no se detiene. Pensando en Centroamérica y en Venezuela lanzamos en marzo un sencillo con Los Rabanes de Panamá.

Esta semana estamos lanzando otra canción hecha a cuatro manos con La Tremenda Korte, de la Ciudad de México, apuntando al público chilango. Probablemente el nuevo disco de Desorden termine como una compilación de buenas colaboraciones con artistas de distintas regiones. Probable que ese sea el resultado de estos tiempos de éxodos, de arraigos, de diásporas.

¿En qué formato está disponible?

Bailando sobre las ruinas está desde hace un rato en digital. Ya saben cómo es eso. En físico se ha editado en España, Alemania, Venezuela, EEUU y ahora recién en México. Cada edición tiene diferencias entre sí, bien en la gráfica o el tracklist. Existe en CD y en vinyl de 180 gramos.

Los sencillos de este disco los hemos lanzado en formato pasaporte/mini-CD, en cassette y en 45 rpm. Está bueno jugar con todos esos soportes. Disco próximo, nuevo-nuevo, aún está prematuro.

¿Cómo piensan plasmar la fecha de Groove?

Será nuestro segundo recital en Buenos Aires y regresamos emocionados y agradecidos. Entendemos que hay buenas expectativas de convocatoria y es una sala muy importante. Llevaremos a escena un repertorio dinámico y fiestero, mediante un recorrido anchilargo por nuestra historia musical.

Obvio le pondremos cariño especial a nuestros temas más recientes, pero no dejaremos de lado los infaltables desordenados. Ni tampoco obviaremos que estamos en el año de la celebración Nro. 30 de nuestro primer álbum.

Vamos a sudárdonosla desde las tablas, con el mejor ánimo de enamorarles, tanto a nuestros panas venezolanos como a todos los argentinos que amablemente acudan a la cita.

¿Cómo definirían al público argentino?

Una audiencia culta que ha visto muchas cosas y que en esto de la música no se deja meter cuento. Los argentinos tienen el corazón noble y entregado del hincha de estadio, pero también la exigente actitud del catador de vinos. Prendidos y sanamente críticos, una poderosa combinación. Acá les respetamos mucho.

¿Tienen pensado agregar algún show más en Buenos Aires?

No en esta vuelta. ¡Pero ojalá!

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Fito & Gustavo, por Alas

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Fito Páez y Gustavo Cerati participaron del festival de la Fundación Alas contra la pobreza infantil, en mayo de 2008, en la Costanera Sur de Buenos Aires. Dos momentos destacados de su show conjunto: "Crimen" y "Ciudad de pobres corazones".

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El Patón Guzmán, el arquero más rocker de la Selección Argentina

El rosarino finalmente reemplazará al lesionado Chiquito Romero y acá te mostramos algunas intervenciones musicales del golero de Tigres de México.


Nahuel Guzmán nació en 1986 y siempre mostró devoción por la música, pero más que nada ante un estilo particular que llevan a cabo grupos como Kapanga o Los Auténticos Decadentes. También se lo puede encontrar en las redes cantando canciones de Callejeros y dándole una mano a los Estelares en la percusión.

El tercer arquero de la albiceleste de Sampaoli suele usar remeras o gorras de bandas de su ciudad como La Semilla. De hecho, hace algunos años, en su cuenta oficial de Twitter, Patón publicó una imagen en la que se ve su desempeño como vocalista en un grupo escolar.

Guzmán también participa de muchos emprendimientos solidarios como "Pelota de papel", un libro de cuentos de fútbol escritos por futbolistas. Son presentados por escritores y los acompañan ilustraciones de artistas plásticos.

Mirá estos videos del Patón Guzmán metido de lleno en la música:

Con Estelares:

Con Los Auténticos Decadentes:

Con su compañero Zelarayán y el Mono Fabio de Kapanga:

Con Ismael Sosa y el Chino Zelarayán cantando Callejeros:




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Lörihen: “En la escena hace falta una renovación”

La banda porteña de heavy metal Lörihen liderada por Emiliano Obregón presenta "Desconexión", su nuevo trabajo de estudio.

“Todos los cambios implican un replanteo, y de todo proceso de replanteo, reflexión, siempre sale algo positivo”. El que habla es el guitarrista y fundador de Lörihen, Emiliano Obregón. Y es que 2017 fue, para la banda, un año al menos movilizante: la salida de un histórico, el guitarrista Julián Barret (Asspera, Misson) y la subsiguiente entrada de Ezequiel Catalano, y los 10 años de “Bajo la Cruz” (2007). En todo sentido la conclusión de una etapa, pero también la inauguración de un nuevo camino. “Decidimos ingresar al estudio a registrar un nuevo disco, que quedó plasmado en muy poco tiempo. Estamos comenzando una gira que nos llevará a muchísimas ciudades, con nuevas canciones y energía completamente renovada.”

La nueva placa se llama “Desconexión” ¿De qué trata?

Si bien no es un disco conceptual conceptual, nos llama la atención el exceso de conectividad, el incremento en los Mbps que necesitamos para vivir día a día. Despierta muchísimo interés la consecuencia inmediata que estamos empezando a experimentar en redes sociales, medios, manejo y filtro de información, etc. Hay un nuevo paradigma en la comunicación e interacción de las personas, que a esta altura no está a nuestro alcance, inclusive no está al alcance de quienes crearon la gran red. Y eso, al menos a nosotros, nos preocupa o nos ocupa.

¿Cuál es la “marca registrada” del disco, eso que lo diferencia del resto de su catálogo?

Le fuerza, la intensidad de las canciones y el audio logrado. Creo que “Desconexión” está un escalón más arriba de nuestros anteriores discos, sin duda alguna.

¿Cómo fue el proceso de composición?

Si bien el proceso de composición fue diferente al de los discos anteriores, eso está más bien ligado a la modalidad de grabación elegida en esta oportunidad. La composición musical, melódica y lírica de nuestros discos se maneja de la misma forma hace unos cuantos discos ya, y creo que esa fórmula no amerita ser modificada, porque está ligada a la identidad Lorihen, y nos sienta cómodo a todos.

Este sábado, 26 de mayo, lanzan “Desconexión” en el Roxy ¿Qué expectativas tienen?

Cómo viene sucediendo hace dos o tres discos, buscamos hacer de cada lanzamiento una reunión con nuestros seguidores, para celebrar la salida de un nuevo álbum, y esta no será la excepción.

Ese día también definen una suerte concurso de bandas ¿De qué se trata esa movida?

Armamos un concurso para formar parte de la presentación oficial, el 27 octubre en Vorterix. Entendemos que en la escena hace falta una renovación, porque de eso se tratan los ciclos. Las bandas que vienen pidiendo pista hace años la tienen más complicada aún que nosotros, que estamos en esto hace prácticamente veinticinco años. Formar parte del line-up de un show en Vorterix no es sencillo, así que decidimos armar un concurso para que alguna banda amiga pueda acompañarnos en la presentación oficial de “Desconexión”

¿Cómo sigue Lorihen?

Girar, girar y girar; seguir componiendo y grabando discos, de eso se trata esta profesión para nosotros. En lo inmediato volvemos al Norte, Salta y Tucumán. el 22 y 23 de junio; el 30 junio Zadar Wilde, y el resto de la gira que pueden encontrar en nuestras redes sociales.

Lorihen se presenta el sábado 26 de junio en The Roxy - La Viola Bar (Niceto Vega 5542, CABA).

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La Renga publicó un video de su último show en Rosario

La banda de Mataderos subió a su cuenta de YouTube algunas imágenes del concierto del pasado sábado 19 de mayo en el estadio de Newell's Old Boys.

La Renga tocó este fin de semana en el estadio emplazado en el Parque Independencia rosarino y de allí se desprendieron las imágenes de "La furia de la bestia rock", una canción perteneciente al disco "Algún rayo", editado por el grupo en 2010.

"Este jueves otra vez se desata la furia de la bestia rock" dice en la descripción este clip de apenas cuatro minutos en el que el grupo demuestra todo su potencial en vivo, y anticipa lo que será la segunda fecha en el estadio Coloso Marcelo Bielsa.

Este jueves 24 de mayo, desde las 21, La Renga se presentará nuevamente en el estadio leproso. Por ahora se sabe que habrá venta de tickets en la boletería, el día del recital, y se podrán conseguir en el predio ex Rural, de Oroño 2493, desde $800.

Mirá el video de "La furia de la bestia rock" en Rosario:



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Sale a la luz un histórico e inédito video de Los Redondos en River

El material se desprende de una versión de "Ji ji ji" y pertenece a "Solos y de noche", un libro de crónicas sobre la historia de la banda formada en La Plata.

El trabajo es un álbum de recuerdos con más de 240 páginas que rememoran la historia ricotera. Recopilación de piezas gráficas históricas, afiches, entradas, avisos publicitarios, listas de temas y fotos exclusivas de los conciertos de Los Redondos.

También comprende cónicas de cada evento realizadas por destacados periodístas del rock nacional, el testimonio de fanáticos que asistieron a los recitales y el relato exclusivo de un invitado especial que estuvo sobre el escenario.

No podían faltar los bocetos e ilustraciones de Rocambole que nunca salieron a la luz. El backstage del proceso de diseño y producción del packaging discográfico de "Momo Sampler", "Último bondi a Finisterre", "Luzbelito" y "Lobo suelto cordero atado".

El producto se impone como una pieza Indispensable para coleccionistas, un catálogo de todas las ediciones de discos y cassettes publicados, con prólogo del puño y letra del mismísimo Mono Cohen. Para obtener un ejemplar tenés que entrar en este link de Propagar Ideas.

Mirá el impactante video de "Ji ji ji" en River Plate:



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Steven Wilson: “Cada vez que subo al escenario, pueden pegarme un tiro”

El músico dice que más de una vez temió por su vida. Además, habla de todo: el suicidio, el aborto, los desafíos de grabar "To the bone" y sus próximos proyectos. Entrevista exclusiva con Rock.com.ar.

“Siento que estoy cantando mejor que nunca”, dice Steven Wilson detrás del teléfono, desde su habitación en México. Allá son las dos de la tarde, y en pocos minutos saldrá a probar sonido y a encarar otro show de la gira de “To the bone” (2017), que lo traerá a Buenos Aires el viernes 25 de mayo.

Pero al margen de que él mismo elogie su voz, en sus palabras no hay egolatría ni vanidad. Sucede que su álbum más reciente está lleno de falsettos, y para él, haberlo logrado fue todo un reto. “Es mi disco más desafiante, al menos desde ese punto -agrega-. En la voz intervienen músculos como en cualquier parte del cuerpo, y mientras más la usás, la estirás y la desafiás, más se fortalece”.

Sería imposible mencionar todos los discos de estudio que Wilson grabó, pero haremos el intento. Solamente contando los larga duración de sus proyectos más destacados, tenemos unos diez de Porcupine Tree, once de Bass Communion, seis de No-Man, uno de Storm Corrosion, cinco de Blackfield y otros cinco como solista.

A eso hay que sumarle proyectos propios como I.E.M., Continuum, Karma y Altamont; además de EP's, compilaciones, covers, singles, demos, reediciones, box sets, colaboraciones, DVD's y discos en vivo; más las remezclas de clásicos de Jethro Tull, Yes, King Crimson, Tears for Fears, Chicago y Marillion.

En la plataforma Discogs, 890 lanzamientos llevan oficialmente su nombre, mientras que otros 1.500 todavía esperan ser aprobados. Dentro de Steven Wilson conviven rock progresivo, pop, drone doom, dub, metal y música electrónica. Si no es el artista contemporáneo más prolífico, no está muy lejos de serlo. Por eso, no es un asunto menor que diga que “To the bone” fue el trabajo más desafiante de su vida.

-¿Por qué decidiste grabar tantos falsettos en este disco?

-Cuando estaba escribiendo los temas, en 2016, falleció Prince. Era mi héroe de chico, y hasta tenía pósters suyos. Él usaba mucho esa técnica, además de artistas como Marvin Gaye y Curtis Mayfield, que lo habían hecho antes. Prince, siendo un músico negro, se apropió de eso, y hay singles como “Kiss” en los que canta todo así. Cuando murió me puse a escuchar detenidamente su música, y a re-experimentar lo que sentía cuando salía un disco suyo. Quizás yo no sea un negro funkero de Minneapolis, pero cantar así es una manera de seguir evolucionando.

-Otro desafío fue grabar frente a frente con Ninet Tayeb, en temas como “Pariah”.

-Sí, fue muy complicado, porque todas las voces de mi carrera habían sido hechas en mi estudio, sin nadie viéndome. Nunca confié en mí como cantante, así que me resultó muy aterrador, en primer lugar por Paul Stacey -el productor- pero también por Ninet, que es extraordinaria. Entiendo por qué Paul me empujó a eso: lográs algo que no se da cuando estás en un ambiente controlado y solitario. Ojalá que se note en el disco.

-¿Cuántas tomas tuviste que hacer frente a Ninet?

-(Medita y se ríe). Uh… no quiero ni pensarlo, ¡pero todas las que pude antes de volverla loca! Habrán sido diez, aunque con un tema así se pierde la espontaneidad. Por eso terminamos eligiendo una de las primeras: aunque no era perfecta, tenía la magia que buscábamos.

-”To the bone” empieza con un mensaje que te dejó una maestra afroamericana en el contestador. ¿Cómo se sintió cuando se enteró de que iba a aparecer en el disco?

-Es una vecina muy amiga mía. Se sorprendió y estaba muy ansiosa. Si nunca participaste en algo así, debe ser emocionante. Además, lo primero que se escucha es su voz. Ya me contó que sus conocidos y sus estudiantes se re coparon, así que se convirtió en la estrella de su escuela (risas).

LA EXPERIENCIA DEL VIVO

-“People who eat darkness” tiene un video que proyectás únicamente en los shows. ¿Pensás lanzarlo cuando termine el tour?

-Supongo que sí. Hoy la gente quiere que todo esté instantáneamente, y durante los ‘80 y ‘90 era imposible que los fans vean esos clips fuera de los recitales. Me gusta que cuando vengas a uno de mis conciertos, encuentres cosas que no están en ningún otro lado, y que obtengas algo exclusivo y especial a cambio de tu entrada. Prefiero que la gente venga al show y los experimente en carne propia, en el contexto para el que se hicieron.

-El disco termina con “Song of unborn”, que habla sobre “traer un hijo al mundo”. Ya escribiste bastante al respecto, pero esta canción es mucho más positiva.

-Sí, y también es anti-creyente. Para las religiones está bien sufrir en la vida, porque vas después de la muerte va a ser todo genial y vas a encontrarte con Dios. Yo no creo en esas mierdas, para mí son cuentos de hadas. “Song of unborn” te invita a “abrazar” la vida, y básicamente remarco que el mundo está destrozado, pero que podemos hacer algo extraordinario con nosotros mismos. En mi caso puedo mirar alrededor y sentir que hice feliz a la gente al escribir canciones, pero hay millones de formas de generar impactos constructivos, útiles y profundos. Es un mensaje importante para los jóvenes en un planeta sobrepoblado como éste, y en el que pasan tantas cosas malas. Todos tenemos la oportunidad de hacer cosas asombrosas.

-Ya que charlamos de la religión y de los bebés por nacer, ¿qué opinás del aborto?

-Soy pro-elección, pienso que las mujeres deben decidir si tener su hijo o no. Obviamente que, si se interrumpe el embarazo, es mejor que se haga lo más pronto posible. Pero no creo que ese feto sea una vida hasta que nazca. Me pone triste que exista mucha gente discutiendo sobre el aborto, pero que no se tenga conciencia sobre las otras criaturas con las que compartimos el planeta. Estoy mucho más interesado, por ejemplo, en los derechos de los animales. Soy vegetariano, y sé que nuestra raza es sólo una de las millones que existen. Todas tienen el mismo derecho de disfrutar de este planeta, pero los humanos actuamos y vamos de acá para allá como si tuviéramos un poder divino. A los animales los tratamos mucho peor que a nosotros mismos.

EL SUICIDIO Y LAS AMENAZAS DE MUERTE

-En “Even less” (de Porcupine Tree) sampleaste números de The Conet Project, y repetiste esa costumbre en tu carrera solista, en temas como “Home invasion”, “Ancestral” e “Index”. ¿A qué hacías referencia?

-”Even less” fue muy especial para mí, porque puedo tocarla con una guitarra y un piano y sigue funcionando. Esto va a horrorizar a los fanáticos, pero me arrepiento de que haya sido tan larga. Por eso en vivo la incluyo en formato canción, solamente yo con mi guitarra. A los números de “Home invasion” y de “Ancestral” los grabé yo mismo, y son parte de un puzzle que está oculto en “Hand. Cannot. Erase.” (2015), con el que podés descubrir lo que le pasa al personaje, si tenés la edición especial. Pero creo que nadie lo resolvió aún, porque suenan muy de fondo. En cuanto a “Index”, me puse a escuchar transmisiones de la Shockwave Radio y a buscar elementos aleatorios. Quería que el tema no fuera predecible, y que generara desconcierto. Y tiene sentido, porque esa letra habla sobre un tipo muy obsesivo y perturbador.

-Ya que lo mencionás, hace poco contaste que tenés algunos fans obsesionados con tu figura. ¿Te asusta?

-Sí, claro. Existe mucha gente trastornada, y desafortunadamente, algunos de ellos escuchan mi música... (piensa). Bah, en realidad estoy contento de que me oigan, pero es problemático cuando esas cosas van juntas. Hace unos años recibí una amenaza de muerte, y al principio no supe si tomarla en serio. Como con esas cosas no se jode, contratamos seguridad extra para aquel show, que fue en 2015 en Philadelphia.

-¿Por qué medio recibiste la amenaza?

-Fue una serie de posteos en mis redes sociales. Capaz el tipo estaba ofendido por alguna de mis letras, o era un fanático extremo y no le había gustado aquel disco -en referencia a “Hand. Cannot. Erase.”. Cualquiera haya sido la razón, obviamente no justificaba que me matara. ¡Capaz para él sí! Nos asustamos mucho, y finalmente le dimos la importancia que merecía: ese día no salí a encontrarme con los fans, me quedé todo el tiempo en mi camarín y contratamos especialistas para que buscaran cuchillos y armas de fuego. La paranoia está metida en todos porque ya vivimos un montón de situaciones así, particularmente en los Estados Unidos, con ataques en las escuelas y demás lugares.

Wilson agrega: “Como músico me siento cada día más vulnerable, porque cada vez que subo al escenario, me pueden pegar un tiro. Todos podemos estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado. ¿Pero qué voy a hacer?”.

-Supongo que recordás los casos de Dimebag Darrell (Pantera) y de John Lennon.

-Totalmente. También hubo una cantante mexicana que se llamaba Selena y que la mató un admirador. El otro costado de la moneda son los fanáticos que te adoran tanto que quieren ser tus mejores amigos. Incluso hay gente con mi cara tatuada, y me resulta bastante extraño. Por un lado es muy halagador, pero por el otro siento que se les fue la mano (se ríe). Si alguien se tatúa mi rostro, es una obsesión borderline. Amarán mi música, ¿pero qué querrán de mí? Esa es la pregunta.

-Varias canciones tuyas y de Porcupine Tree mencionan el suicidio, como “The sleep of no dreaming”, “Prodigal” y “Way out of here”. ¿Alguna vez sentiste ganas de matarte?

-Honestamente, nunca. Es algo por lo que afortunadamente no pasé. Mi familia y yo somos bastante “fríos”, y no sentimos emociones demasiado extremas. Los que me conocen saben que siempre estoy en un rango estable, que nunca me puse exageradamente feliz ni excesivamente depresivo. No quiere decir que no sea sensible: soy muy emotivo, y lo podés notar en mis temas. Sí conocí a personas que sufrieron de depresión, que tuvieron esos pensamientos y hasta se mataron… pero el suicidio es algo que no entiendo completamente. En mis letras siempre traté de abordar cosas que no comprendo del todo, ya sean los asesinos seriales, la depresión, las religiones o el terrorismo. Trato de escribir canciones para llegar a discernirlas. Por eso el suicidio aparece tanto en mis temas: porque no entiendo ese impulso.

-¿Y qué creés que pasa cuando nos morimos?

-Nada. Lo mejor es que tenemos 70, 80, 90 años para darle sentido a la vida, ¡y es algo tan positivo! Al fallecer dejamos un legado que vive. Puede ser mediante nuestra familia; algún trabajo creativo (como canciones, películas o pinturas) o haber logrado avances en la medicina. En términos lógicos, no creo que haya nada después de la muerte. Suena deprimente, pero lo positivo es que valoramos mucho más la vida que nos dieron.

TODAVÍA HAY MÁS LANZAMIENTOS

Hace unos meses se conoció que Steven Wilson iba a grabar un Blu-Ray y DVD en el Royal Albert Hall, a finales de marzo. “Contratamos a Eagle Rock, que trabajó con artistas desde The Rolling Stones hasta Iggy Pop. Tocar tres noches en el Royal Albert Hall, en mi ciudad natal (Londres), ya era lo suficientemente estresante como para que encima me preocupara por la grabación -explica Wilson del otro lado de la línea-. Ya vi los primeros adelantos y está quedando increíble, absolutamente hermoso. Ahora estoy laburando en el sonido, lo estoy mezclando yo. Va a superar los estándares de los DVD's que lancé anteriormente, con Porcupine Tree y como solista. Se va a llamar ‘Steven Wilson's Home Invasion - Live at the Royal Albert Hall', y creo que va a salir entre octubre y noviembre”.

Además, en 2017 se estrenó “Last day of june”, un videojuego que contó con su banda de sonido. Lo paradójico es que diez años antes, en canciones como “Fear of a blank planet” (2007), el artista criticaba a los juegos y especialmente a la Xbox. “Mi pensamiento original no cambió -explica al ser consultado al respecto-. Sigo creyendo que la humanidad pasa demasiado jugando con la compu y viviendo en un mundo imaginario. Pero cuando vi cómo era ‘Last day of june', se me abrió la cabeza. No sabía que se podía hacer eso, mi percepción era que todo se reducía a matar zombies y manejar autos. Descubrí una corriente que se llama ‘Games beyond entertainment', en la que generan algo más creativo, artístico y emocional. Este juego es como una película, con la diferencia de que el personaje es uno mismo. Fue un orgullo haber sido parte”.

-Hace poco salió tu décima remezcla de Jethro Tull, del disco “Heavy horses” (1978). ¿Vas a continuar con “Stormwatch” (1979)?

-No sé si voy a tener tiempo. Hace bastante remixé “This was” (1968), el primero, y va a salir pronto. Hoy estoy muy ocupado, e incluso arranqué a escribir mi próximo álbum, que quiero entrar a grabar este año. Me parece que no voy a trabajar en “Stormwatch”, pero seguro van a encontrar a alguien más, porque vienen siendo lanzamientos muy exitosos.

-¿Cómo fue laburar con “This was”? Imagino que las condiciones fueron totalmente distintas que las de los discos posteriores.

-Increíble, y una de las cosas más interesantes fue laburar bajo esas limitaciones. ¿Cómo remezclás una cinta de cuatro canales en 5.1? Claro que hay herramientas digitales, pero fue todo un reto. Le hice cosas que generaron una experiencia muy inmersiva. Estuve muy acotado, pero irónicamente suena fantástico en surround.

-¿Alguna novedad de las reediciones de Porcupine Tree?

-Sí, en dos o tres años me gustaría lanzar versiones especiales de “In absentia” (2002) y “Deadwing” (2005), con tres o cuatro CD's. Tengo mis maquetas de las canciones, demos de temas que no terminaron en los discos, material en vivo, lados B, cosas que grabamos en esos períodos, videos, remezclas surround… un montón de contenido. A eso le agregaría textos sobre la grabación, fotografías y demás. Van a ser grandes proyectos, así que espero que la gente aguante hasta que se materialicen.

-¿Y qué podés adelantar de tu próximo disco?

-Tengo escritas tres o cuatro canciones. Sólo voy a decir que otra vez va a ser completamente diferente (se ríe). “To the bone” implicó mucha evolución, y éste irá más allá. Espero que sea igual de creativo y que la gente lo disfrute. Sigo escuchando un montón de Prince, así que va a tener influencia suya, pero también me encantaron los últimos discos de The War on Drugs, Cigarettes After Sex y Max Richter, aparte de mucha música electrónica. No sé si va a ser conceptual, porque eso se da más adentrado el proceso de composición. A diferencia de “Hand. Cannot. Erase.”, no creo que tenga un hilo narrativo, pero sigo escribiendo sobre el mundo actual. Así que desde esa óptica, todas las canciones van a estar contenidas en la misma estructura.

Steven Wilson tocará el viernes 25 de mayo en Groove (Av. Santa Fe 4389), Buenos Aires, Argentina. Las últimas anticipadas se consiguen a $1.665 por sistema Ticketek.

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