Steven Wilson: “Cada vez que subo al escenario, pueden pegarme un tiro”

El músico dice que más de una vez temió por su vida. Además, habla de todo: el suicidio, el aborto, los desafíos de grabar “To the bone” y sus próximos proyectos. Entrevista exclusiva con Rock.com.ar.

“Siento que estoy cantando mejor que nunca”, dice Steven Wilson detrás del teléfono, desde su habitación en México. Allá son las dos de la tarde, y en pocos minutos saldrá a probar sonido y a encarar otro show de la gira de “To the bone” (2017), que lo traerá a Buenos Aires el viernes 25 de mayo.

Pero al margen de que él mismo elogie su voz, en sus palabras no hay egolatría ni vanidad. Sucede que su álbum más reciente está lleno de falsettos, y para él, haberlo logrado fue todo un reto. “Es mi disco más desafiante, al menos desde ese punto -agrega-. En la voz intervienen músculos como en cualquier parte del cuerpo, y mientras más la usás, la estirás y la desafiás, más se fortalece”.

Sería imposible mencionar todos los discos de estudio que Wilson grabó, pero haremos el intento. Solamente contando los larga duración de sus proyectos más destacados, tenemos unos diez de Porcupine Tree, once de Bass Communion, seis de No-Man, uno de Storm Corrosion, cinco de Blackfield y otros cinco como solista.

A eso hay que sumarle proyectos propios como I.E.M., Continuum, Karma y Altamont; además de EP’s, compilaciones, covers, singles, demos, reediciones, box sets, colaboraciones, DVD’s y discos en vivo; más las remezclas de clásicos de Jethro Tull, Yes, King Crimson, Tears for Fears, Chicago y Marillion.

En la plataforma Discogs, 890 lanzamientos llevan oficialmente su nombre, mientras que otros 1.500 todavía esperan ser aprobados. Dentro de Steven Wilson conviven rock progresivo, pop, drone doom, dub, metal y música electrónica. Si no es el artista contemporáneo más prolífico, no está muy lejos de serlo. Por eso, no es un asunto menor que diga que “To the bone” fue el trabajo más desafiante de su vida.

-¿Por qué decidiste grabar tantos falsettos en este disco?

-Cuando estaba escribiendo los temas, en 2016, falleció Prince. Era mi héroe de chico, y hasta tenía pósters suyos. Él usaba mucho esa técnica, además de artistas como Marvin Gaye y Curtis Mayfield, que lo habían hecho antes. Prince, siendo un músico negro, se apropió de eso, y hay singles como “Kiss” en los que canta todo así. Cuando murió me puse a escuchar detenidamente su música, y a re-experimentar lo que sentía cuando salía un disco suyo. Quizás yo no sea un negro funkero de Minneapolis, pero cantar así es una manera de seguir evolucionando.

-Otro desafío fue grabar frente a frente con Ninet Tayeb, en temas como “Pariah”.

-Sí, fue muy complicado, porque todas las voces de mi carrera habían sido hechas en mi estudio, sin nadie viéndome. Nunca confié en mí como cantante, así que me resultó muy aterrador, en primer lugar por Paul Stacey -el productor- pero también por Ninet, que es extraordinaria. Entiendo por qué Paul me empujó a eso: lográs algo que no se da cuando estás en un ambiente controlado y solitario. Ojalá que se note en el disco.

-¿Cuántas tomas tuviste que hacer frente a Ninet?

-(Medita y se ríe). Uh… no quiero ni pensarlo, ¡pero todas las que pude antes de volverla loca! Habrán sido diez, aunque con un tema así se pierde la espontaneidad. Por eso terminamos eligiendo una de las primeras: aunque no era perfecta, tenía la magia que buscábamos.

-”To the bone” empieza con un mensaje que te dejó una maestra afroamericana en el contestador. ¿Cómo se sintió cuando se enteró de que iba a aparecer en el disco?

-Es una vecina muy amiga mía. Se sorprendió y estaba muy ansiosa. Si nunca participaste en algo así, debe ser emocionante. Además, lo primero que se escucha es su voz. Ya me contó que sus conocidos y sus estudiantes se re coparon, así que se convirtió en la estrella de su escuela (risas).

LA EXPERIENCIA DEL VIVO

-“People who eat darkness” tiene un video que proyectás únicamente en los shows. ¿Pensás lanzarlo cuando termine el tour?

-Supongo que sí. Hoy la gente quiere que todo esté instantáneamente, y durante los ‘80 y ‘90 era imposible que los fans vean esos clips fuera de los recitales. Me gusta que cuando vengas a uno de mis conciertos, encuentres cosas que no están en ningún otro lado, y que obtengas algo exclusivo y especial a cambio de tu entrada. Prefiero que la gente venga al show y los experimente en carne propia, en el contexto para el que se hicieron.

-El disco termina con “Song of unborn”, que habla sobre “traer un hijo al mundo”. Ya escribiste bastante al respecto, pero esta canción es mucho más positiva.

-Sí, y también es anti-creyente. Para las religiones está bien sufrir en la vida, porque vas después de la muerte va a ser todo genial y vas a encontrarte con Dios. Yo no creo en esas mierdas, para mí son cuentos de hadas. “Song of unborn” te invita a “abrazar” la vida, y básicamente remarco que el mundo está destrozado, pero que podemos hacer algo extraordinario con nosotros mismos. En mi caso puedo mirar alrededor y sentir que hice feliz a la gente al escribir canciones, pero hay millones de formas de generar impactos constructivos, útiles y profundos. Es un mensaje importante para los jóvenes en un planeta sobrepoblado como éste, y en el que pasan tantas cosas malas. Todos tenemos la oportunidad de hacer cosas asombrosas.

-Ya que charlamos de la religión y de los bebés por nacer, ¿qué opinás del aborto?

-Soy pro-elección, pienso que las mujeres deben decidir si tener su hijo o no. Obviamente que, si se interrumpe el embarazo, es mejor que se haga lo más pronto posible. Pero no creo que ese feto sea una vida hasta que nazca. Me pone triste que exista mucha gente discutiendo sobre el aborto, pero que no se tenga conciencia sobre las otras criaturas con las que compartimos el planeta. Estoy mucho más interesado, por ejemplo, en los derechos de los animales. Soy vegetariano, y sé que nuestra raza es sólo una de las millones que existen. Todas tienen el mismo derecho de disfrutar de este planeta, pero los humanos actuamos y vamos de acá para allá como si tuviéramos un poder divino. A los animales los tratamos mucho peor que a nosotros mismos.

EL SUICIDIO Y LAS AMENAZAS DE MUERTE

-En “Even less” (de Porcupine Tree) sampleaste números de The Conet Project, y repetiste esa costumbre en tu carrera solista, en temas como “Home invasion”, “Ancestral” e “Index”. ¿A qué hacías referencia?

-”Even less” fue muy especial para mí, porque puedo tocarla con una guitarra y un piano y sigue funcionando. Esto va a horrorizar a los fanáticos, pero me arrepiento de que haya sido tan larga. Por eso en vivo la incluyo en formato canción, solamente yo con mi guitarra. A los números de “Home invasion” y de “Ancestral” los grabé yo mismo, y son parte de un puzzle que está oculto en “Hand. Cannot. Erase.” (2015), con el que podés descubrir lo que le pasa al personaje, si tenés la edición especial. Pero creo que nadie lo resolvió aún, porque suenan muy de fondo. En cuanto a “Index”, me puse a escuchar transmisiones de la Shockwave Radio y a buscar elementos aleatorios. Quería que el tema no fuera predecible, y que generara desconcierto. Y tiene sentido, porque esa letra habla sobre un tipo muy obsesivo y perturbador.

-Ya que lo mencionás, hace poco contaste que tenés algunos fans obsesionados con tu figura. ¿Te asusta?

-Sí, claro. Existe mucha gente trastornada, y desafortunadamente, algunos de ellos escuchan mi música… (piensa). Bah, en realidad estoy contento de que me oigan, pero es problemático cuando esas cosas van juntas. Hace unos años recibí una amenaza de muerte, y al principio no supe si tomarla en serio. Como con esas cosas no se jode, contratamos seguridad extra para aquel show, que fue en 2015 en Philadelphia.

-¿Por qué medio recibiste la amenaza?

-Fue una serie de posteos en mis redes sociales. Capaz el tipo estaba ofendido por alguna de mis letras, o era un fanático extremo y no le había gustado aquel disco -en referencia a “Hand. Cannot. Erase.”. Cualquiera haya sido la razón, obviamente no justificaba que me matara. ¡Capaz para él sí! Nos asustamos mucho, y finalmente le dimos la importancia que merecía: ese día no salí a encontrarme con los fans, me quedé todo el tiempo en mi camarín y contratamos especialistas para que buscaran cuchillos y armas de fuego. La paranoia está metida en todos porque ya vivimos un montón de situaciones así, particularmente en los Estados Unidos, con ataques en las escuelas y demás lugares.

Wilson agrega: “Como músico me siento cada día más vulnerable, porque cada vez que subo al escenario, me pueden pegar un tiro. Todos podemos estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado. ¿Pero qué voy a hacer?”.

-Supongo que recordás los casos de Dimebag Darrell (Pantera) y de John Lennon.

-Totalmente. También hubo una cantante mexicana que se llamaba Selena y que la mató un admirador. El otro costado de la moneda son los fanáticos que te adoran tanto que quieren ser tus mejores amigos. Incluso hay gente con mi cara tatuada, y me resulta bastante extraño. Por un lado es muy halagador, pero por el otro siento que se les fue la mano (se ríe). Si alguien se tatúa mi rostro, es una obsesión borderline. Amarán mi música, ¿pero qué querrán de mí? Esa es la pregunta.

-Varias canciones tuyas y de Porcupine Tree mencionan el suicidio, como “The sleep of no dreaming”, “Prodigal” y “Way out of here”. ¿Alguna vez sentiste ganas de matarte?

-Honestamente, nunca. Es algo por lo que afortunadamente no pasé. Mi familia y yo somos bastante “fríos”, y no sentimos emociones demasiado extremas. Los que me conocen saben que siempre estoy en un rango estable, que nunca me puse exageradamente feliz ni excesivamente depresivo. No quiere decir que no sea sensible: soy muy emotivo, y lo podés notar en mis temas. Sí conocí a personas que sufrieron de depresión, que tuvieron esos pensamientos y hasta se mataron… pero el suicidio es algo que no entiendo completamente. En mis letras siempre traté de abordar cosas que no comprendo del todo, ya sean los asesinos seriales, la depresión, las religiones o el terrorismo. Trato de escribir canciones para llegar a discernirlas. Por eso el suicidio aparece tanto en mis temas: porque no entiendo ese impulso.

-¿Y qué creés que pasa cuando nos morimos?

-Nada. Lo mejor es que tenemos 70, 80, 90 años para darle sentido a la vida, ¡y es algo tan positivo! Al fallecer dejamos un legado que vive. Puede ser mediante nuestra familia; algún trabajo creativo (como canciones, películas o pinturas) o haber logrado avances en la medicina. En términos lógicos, no creo que haya nada después de la muerte. Suena deprimente, pero lo positivo es que valoramos mucho más la vida que nos dieron.

TODAVÍA HAY MÁS LANZAMIENTOS

Hace unos meses se conoció que Steven Wilson iba a grabar un Blu-Ray y DVD en el Royal Albert Hall, a finales de marzo. “Contratamos a Eagle Rock, que trabajó con artistas desde The Rolling Stones hasta Iggy Pop. Tocar tres noches en el Royal Albert Hall, en mi ciudad natal (Londres), ya era lo suficientemente estresante como para que encima me preocupara por la grabación -explica Wilson del otro lado de la línea-. Ya vi los primeros adelantos y está quedando increíble, absolutamente hermoso. Ahora estoy laburando en el sonido, lo estoy mezclando yo. Va a superar los estándares de los DVD’s que lancé anteriormente, con Porcupine Tree y como solista. Se va a llamar ‘Steven Wilson’s Home Invasion – Live at the Royal Albert Hall’, y creo que va a salir entre octubre y noviembre”.

Además, en 2017 se estrenó “Last day of june”, un videojuego que contó con su banda de sonido. Lo paradójico es que diez años antes, en canciones como “Fear of a blank planet” (2007), el artista criticaba a los juegos y especialmente a la Xbox. “Mi pensamiento original no cambió -explica al ser consultado al respecto-. Sigo creyendo que la humanidad pasa demasiado jugando con la compu y viviendo en un mundo imaginario. Pero cuando vi cómo era ‘Last day of june’, se me abrió la cabeza. No sabía que se podía hacer eso, mi percepción era que todo se reducía a matar zombies y manejar autos. Descubrí una corriente que se llama ‘Games beyond entertainment’, en la que generan algo más creativo, artístico y emocional. Este juego es como una película, con la diferencia de que el personaje es uno mismo. Fue un orgullo haber sido parte”.

-Hace poco salió tu décima remezcla de Jethro Tull, del disco “Heavy horses” (1978). ¿Vas a continuar con “Stormwatch” (1979)?

-No sé si voy a tener tiempo. Hace bastante remixé “This was” (1968), el primero, y va a salir pronto. Hoy estoy muy ocupado, e incluso arranqué a escribir mi próximo álbum, que quiero entrar a grabar este año. Me parece que no voy a trabajar en “Stormwatch”, pero seguro van a encontrar a alguien más, porque vienen siendo lanzamientos muy exitosos.

-¿Cómo fue laburar con “This was”? Imagino que las condiciones fueron totalmente distintas que las de los discos posteriores.

-Increíble, y una de las cosas más interesantes fue laburar bajo esas limitaciones. ¿Cómo remezclás una cinta de cuatro canales en 5.1? Claro que hay herramientas digitales, pero fue todo un reto. Le hice cosas que generaron una experiencia muy inmersiva. Estuve muy acotado, pero irónicamente suena fantástico en surround.

-¿Alguna novedad de las reediciones de Porcupine Tree?

-Sí, en dos o tres años me gustaría lanzar versiones especiales de “In absentia” (2002) y “Deadwing” (2005), con tres o cuatro CD’s. Tengo mis maquetas de las canciones, demos de temas que no terminaron en los discos, material en vivo, lados B, cosas que grabamos en esos períodos, videos, remezclas surround… un montón de contenido. A eso le agregaría textos sobre la grabación, fotografías y demás. Van a ser grandes proyectos, así que espero que la gente aguante hasta que se materialicen.

-¿Y qué podés adelantar de tu próximo disco?

-Tengo escritas tres o cuatro canciones. Sólo voy a decir que otra vez va a ser completamente diferente (se ríe). “To the bone” implicó mucha evolución, y éste irá más allá. Espero que sea igual de creativo y que la gente lo disfrute. Sigo escuchando un montón de Prince, así que va a tener influencia suya, pero también me encantaron los últimos discos de The War on Drugs, Cigarettes After Sex y Max Richter, aparte de mucha música electrónica. No sé si va a ser conceptual, porque eso se da más adentrado el proceso de composición. A diferencia de “Hand. Cannot. Erase.”, no creo que tenga un hilo narrativo, pero sigo escribiendo sobre el mundo actual. Así que desde esa óptica, todas las canciones van a estar contenidas en la misma estructura.

Steven Wilson tocará el viernes 25 de mayo en Groove (Av. Santa Fe 4389), Buenos Aires, Argentina. Las últimas anticipadas se consiguen a $1.665 por sistema Ticketek.

Fuente: http://rock.com.ar/notas/steven-wilson-cada-vez-que-subo-al-escenario-pueden-pegarme-un-tiro