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Kimé presenta "Fluir" en The Roxy

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Sebastián Bereciartúa presenta su nuevo proyecto Muro

La banda liderada por el ex Viticus despliega un popurrí de canciones de su etapa anterior, mas composiciones nuevas y algunos covers que dan como resultado un cóctel de rock explosivo.

Seba Bereciartua presenta su nueva propuesta musical denominada Muro, de la que participan Emanuel Cauvet en batería, Mariano Bellver en bajo y Federico Duro en guitarra. Luego de concretar su primer show oficial en Casa Rock durante el mes de mayo, el grupo inició una gira por las distintas localidades y provincias de Argentina con la intención de difundir su proyecto.

Este sábado 21, a las 20 horas, será parte del festival "Viajeros", un encuentro nacional de bandas organizado por el propio ex Viticus a través de su sello Delta Discos. En esa oportunidad participarán además grupos provenientes de Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Misiones, entre otros.

¿Cuáles fueron los inicios de este nuevo proyecto Muro?

Sebastián: El proyecto se formó en enero de este año con Emanuel Cauvet, un amigo de toda la vida y baterista súper profesional que ha tocado con Cerati y Fito Páez, entre otros. Hace muchos años que queríamos hacer algo juntos, pero no teníamos el tiempo. Finalmente se dio y a esa primera unión se sumaron Mariano Bellver en bajo y Federico Duro, en guitarra. El primero es un conocido de hace años y el segundo fue alumno mío. Ambos comparten el talento y el entusiasmo.

Contabas con composiciones de etapas anteriores para estos primeros shows.

Sebastián: Sí, empezamos a ensayar y a delinear un repertorio para el show de presentación que hicimos el 19 de mayo en Casa Rock de Palermo. Algunos temas pertenecían a la etapa mía de Viticus y de bandas anteriores. A eso se sumaron composiciones nuevas que hicimos y un par de covers para dar un espectáculo de rock potente y entretenido. No resultó tan clásico como el de Viticus porque le dimos una vuelta de tuerca y dentro de eso nos permitimos hacer un cover de Bowie o Iggy Pop, por ejemplo.

Creo que tiene un lenguaje un poco más moderno en cuanto al toque de la batería, ya que Emanuel tiene un estilo diferente al de Jero. Ambos son músicos impresionantes, pero con técnicas y recursos distintos.

El primer show fue grabado y filmado, así que lo tengo para laburar y quizás sacar algo en algún momento. A partir de ahí nos embarcamos en una gira por diferentes lugares y el próximo sábado 21 de julio participaremos de un festival que organizo con mi sello Delta Discos.

¿Quiénes estarán, además de ustedes?

Sebastián: Es un encuentro nacional de bandas de distintas provincias y localidades, al que se sumará también Arito Rodríguez con su nuevo proyecto. El Festival se llama "Viajeros" y se realizará en Casa Rock. La idea es traer a bandas del interior para que las conozcan y, a partir de ahí, poder hacer del encuentro algo itinerante.

Al principios del mes que viene nos iremos a Santa Fe y Rosario. El 25 de agosto vamos a estar en La Plata y en septiembre haremos Córdoba / Villa María. Creo que también saldrá Makena en agosto para el Ciclo Jack's Experience.

Grabaron algunos temas.

Sebastián: Sí, hace un par de semanas atrás estuvimos en Estudio El Attic y grabamos las bases de siete temas que serán parte de un primer material. La verdad que quedó muy bueno y estamos muy contentos, así que la idea es poder mostrarlo en un par de meses. No tenemos bien claro en qué formato saldrá, porque hoy en día el disco medio que ya pasó, y por ahí el costo que implica la producción no se justifica. Es más bien para difusión o para cierto público al que todavía le gusta tenerlo, pero cada vez es menos.

Estamos sembrando el camino para que se conozca este nuevo proyecto y por suerte hemos tenido buena respuesta de los productores de las diferentes provincias.

Hay una identidad marcada, pero el ruedo de los shows te va afianzando y aún queda mucho por hacer para que el año que viene se nos encuentre mejor posicionados. De esa manera encararemos la segunda etapa.

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La Renga en Die Schule

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En esta ocasión rescatamos una cinta que ya tiene valor histórico. Año 1992. En Die Schule (un boliche del barrio porteño de Congreso) se presenta en vivo, incluso antes de grabar su primer disco oficial, un trío de rock del barrio de Mataderos llamado La Renga. Es un registro precisamente de la noche del 4 de febrero de 1992, cuando la banda repartía un cassette bastante mal grabado, titulado "Esquivando charcos". En este rescate escuchamos "Moscas verdes", "La nave del olvido" y "Buseca y vino tinto".

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Victoria Real: “Me di más gustos”

La cantante y compositora cordobesa Victoria Real lanzó "Mi propio poder", su segundo álbum, donde muestra una faceta más oscura, post punk pero con bases en el pop y la electrónica.

“Me anime a más en este disco, como que gané más confianza personal –reconoce Victoria–. Haber logrado trabajar con buena gente, profesional, que se puso a mi disposición, sin celos ni competencia, ni careteadas, ni estupidez, que supo ver, valorar la esencia de las canciones y lo que yo quería hacer con ellas sin apoderarse del material, sin autoritarismo, aportando y colaborando, ha sido algo que también forma parte del concepto de ‘Mi Propio Poder'”.

Al igual que en su material debut "Música para sanar máquinas rotas" (2016), las canciones nacieron en la naturaleza y la calma de las Sierras de Córdoba, donde la cantante encuentra el foco y el contacto íntimo para su trabajo.

Lo diferente del proceso anterior fue la producción. Está vez, victoria trabajó con Daniel Castro, ubicado en Buenos Aires, por lo que Internet fue la vía para enviarse los archivos cada día. “Viajaba mucho a Buenos Aires el año pasado, tuve muchas fechas allá –recuerda-. Es como que casi vivo en los dos lados. También volví a grabar las voces y las guitarras en el estudio en parque Chacabuco; después algunas tomas quedaron de ahí, otras de las Sierras. La mezcla fue en ese mismo estudio en Buenos Aires o sea que ahí yo no pude participar, lo que me generó mucha ansiedad y necesidad de confiar”.

¿De qué trata "Mi propio poder"?

Un disco es la consecuencia del otro. “Música para sanar máquinas rotas” se hizo con mínimos elementos, la intención era poder hacer algo bien hecho con escasos recursos solo tenía una guitarra y mi loopera vieja. En “Mi Propio Poder” me di más gustos. Pero siguen representando lo mismo. “Mi propio poder” se refiere al poder personal que no depende de bienes materiales ni sociales. Transformar sentimientos miserables en canciones que me llenan el alma es una de esas fuentes de poder. Decir que “No” a alguien a tiempo. Alejarse de lo que no hace bien, que no afecte lo que puedan decir los demás, sino convertirlos en estímulo para preguntarme qué es lo que pienso realmente. Tener inquietudes en la vida más allá del consumo. Todas estas cuestiones estuvieron presentes durante el proceso de creación de este trabajo.

¿Sentís que es más oscuro que el disco anterior?

Noté que el trabajo anterior tiene un esbozo de esa oscuridad en la canción “Alienada”. En este nuevo material, “Vivir Así” es como su continuidad. Incorporé nuevos elementos de composición, un synth pad, loops muy cortos, esa limitación me dio su juego. El sonido está más elaborado, busqué colaboradores. Ese punto fue notable para mi en el proceso de este disco. Tuve que cuestionarme muchas cosas y me desafiaba a definir lo que quería bien claro: sacarme del camino lo que no aportaba y a tomar las riendas constantemente.

¿Qué cosas conservaste de aquel primer material?

Cierta pureza de identidad, el minimalismo como concepto y una necesidad sonora. La manera de componer es similar y la guitarra sigue teniendo protagonismo, incluso más. Las letras son bastante simples, con mensajes declarados y mi fábrica de canciones sigue siendo un laboratorio alquímico de emociones expresadas sonóricamente, intentando redescubrir constantemente lo que tenga para expresar a su única manera más allá de las influencias inevitables. Intento cuidar mi mente y mis oídos de la contaminación y de la manipulación. El silencio es la levadura. Implementé sonidos actualizados sin irme a la electrónica, sino más bien utilizándola. Me animé a más y ser cada vez más.

En otra entrevista dijiste que al principio te costaba largarte como cantante porque te hacía dudar tu voz, ¿cómo te sentís hoy en ese rol?

La gente me halaga por la voz. De todos modos el énfasis de mis discos no está en el virtuosismo de una voz, el concepto es otro. En mi primer álbum era la primera vez que cantaba como voz principal. Ahora, después de casi 50 fechas cantando, ya estoy más cómoda. Siempre quiero evolucionar, soy estudiosa, observando y sacando a la luz nuevos aspectos. En este disco me atreví a ampliar el rango y a usar nuevas modulaciones. Aspirando a dar lo mejor. Meterse en un proceso creativo, es una búsqueda constante y me desafía a permanecer atenta y bien preparada, es jugado. Mi desarrollo personal está siempre involucrado en mis obras y cada vez gano más confianza porque trabajo mucho y lo que hago es genuino.

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Pablo Caputto vuelve al ruedo con “33”

El artista, que tiempo atrás se identificaba como Jhanniel, se prepara la salida de su nuevo material adelantando tres singles.

"33" corresponde a su tercer material de estudio, el sucesor de "Despierto" (2013) con el que logró el primer puesto en el concurso de música online más grande del mundo Global Rockstar y le permitió viajar por distintas partes.

Este último álbum fue producido por Santiago Besasso y grabado en ION y Avesexua por Guillermo Mandrafina. A su vez, la mezcla y mastering fueron realizados en Villa Sound (Canadá) en el estudio de Tim Thorney, productor de Alanis Morissette. Entre los invitados participaron Mariano Domínguez (Andrés Calamaro, IKV), Maxi Cataldi (Mompox) y Yago Escriva (Ainda Duo).

Los dos primeros singles. "Aire" y "Sombras" ya se encuentran disponibles en todas las plataformas virtuales. Este mes saldrá el tercero, "Puertas", y, finalmente, en agosto podrá apreciarse de lleno.

¿Por qué el cambio de Jhanniel a Pablo C?

En el medio de muchos cambios en mi vida tuve la necesidad de volver a utilizar mis nombres reales y asumirme de esa forma. El nombre artístico medio que me escudaba en un personaje armado. Siento que de esta manera estoy honrando mi historia y quien soy. Además me había cansado de tener que utilizar dos nombres. Es mucho más simple ahora.

¿Cuál es el concepto de estos singles que adelantan "33"?

Bueno, el disco nuevo es bastante más oscuro que el anterior "Despierto" y mucho más emocional y terrenal. También urde bastante en lo psicológico. No son letras fáciles de digerir.

"Aire", que es el primer single y quizás uno de los temas más accesibles, aunque tiene un dejo intenso de melancolía. Habla de que la vida es cíclica y "siempre es igual". También lo intento exponer desde un lugar consciente y observador.

"Sombras", que es el segundo single, arranca diciendo "Busca el sentido entre tus sombras, sin negar nada de lo que ves, permite ver la cara oculta". Y habla de eso: de mirar hacia adentro y reconocer que hay partes que dejamos abandonadas por miedo. A su vez, propone aceptarlas e integrarlas. Como dice la frase de Jung: “lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”.

¿Por qué la elección de ION y el productor que te acompañó?

Ion es el estudio donde grabamos las baterías en el disco anterior y quedamos muy conformes, por eso estoy repitiendo la misma fórmula. En verdad grabamos las batas y violas ahí y el resto en Avesexua y en mi casa.

Tal como en "Despierto", este nuevo álbum se mezcló y masterizó en Canadá, en Villa Sound de la mano de Adam Fair y Tim Thorney.

En cuanto a la producción, trabajé con Santiago Besasso. La idea era rumbear para otro lado con la propuesta musical y marcar una diferencia con mi anterior material. En este caso tuve el plus de que Santi era amigo mío y sabía que podía ayudarme en ese propósito.

Participaron músico como Mariano Domínguez, Maxi Cataldi y Yago. ¿Cómo se dio la oportunidad?

Mariano y Maxi ya habían participado anteriormente, así que fue la decisión de volver a llamarlos. A Yago lo conocí por Pablito Giménez, de El Zar, que me lo recomendó para el arreglo orquestal de "Aire". Lo lindo del arreglo es que se grabó con instrumentos reales y quedó buenísimo.

¿Cómo definirías a tu público?

Realmente no sé. Recibo mensajes de gente muy diversa. Algunos del indie, otros del palo más rockero y otros que escuchan a Abel Pintos. Me gusta que sea así porque no me copa encasillarme.

¿Cómo es el vivo de Pablo C?

Estamos ensayando y trabajando para un show en vivo con visuales y puesta en escena cada vez más copado. Soy bastante obse en cuanto al armado del evento y todo lo que conlleva.

Creo que la banda se está afianzando cada vez más. El show es bastante arriba, pero también tiene momentos tranquilos donde bajamos. Trato de armar una lista equilibrada en ese sentido.

Mi banda forma con Matías Ferreiros en bajo, Alejo Kauffman en teclados, Menech Marino en batería y Domer en guitarra.

¿Cuáles son los pro y contras de un solista al momento de llevar adelante un material, organizarse con las giras y auto-gestionarlas?

No es sencillo, pero es posible si te sabés organizar. Yo en este momento hago todo a la vez. Es un inmenso laburo, pero estoy cerca de lograr lo que quiero: tener 3 discos y un EP; y armar un lindo show en vivo con una banda que se suene todo.

La idea, después que salga el álbum, es salir a tocar por todos lados y difundir lo más que se pueda.

¿Cuándo estará disponible el material completo?

El mes que viene va a salir un nuevo single: "Puertas" y en agosto finalmente saldrá todo el álbum que se denomina "33".

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Rick Wakeman en el Gran Rivadavia: un héroe sin capa

El histórico tecladista de Yes volvió a tocar en Buenos Aires el sábado, esta vez solo con su piano. Cómo es verlo sin orquestas ni pilas de máquinas.

Rick Wakeman ya se había presentado en el país hace cuatro meses, acompañado por una orquesta de 50 integrantes y con un repaso extenso de su carrera. Y aunque algún despistado podría haber pensado que éste se trataría de un concierto similar, nada estuvo más lejos de la realidad.

El sábado, su único ladero fue un gran piano de cola Steinway & Sons, y no estuvo rodeado por una orquesta ni por una pila de sintetizadores y teclados. Es más: tampoco usó su famosa capa, tan representativa de su magia como de su sentido del humor.

Ver a Rick Wakeman sentado frente al piano, sin más artilugios ni efectos, es una experiencia igualmente enriquecedora. “A todo lo escribo en este instrumento, más allá de que después lo use en una orquesta o en una banda. Así que van a oír las canciones tal cual se crearon”, explica apenas sube al escenario, dándole aún más valor a la noche.

A lo largo del repertorio, el extecladista de Yes y famoso compañero de David Bowie incluye canciones de ambos períodos. Desde un medley de cinco temas en los que mezcla “Leaves of green”, “Soon”, “The meeting”, “And you and I” y “Wonderous stories”; hasta el clímax épico con “Space Oddity” y “Life on Mars?”, del fallecido cantautor para el que grabó en sus discos más destacados. Luego, recuerda a los Beatles en “Help” y “Eleanor rigby”.

Pero la mayor riqueza está en el enorme repaso que hace de su carrera solista. Por primera vez en nuestro país, se puede escuchar gran parte de “The myths and legends of King Arthur and the knights of the round table” y “The six wives of Henry VIII”, en la que se acerca al micrófono y cuenta que, por más que en la sala “haya personas que se casaron dos y hasta tres veces”, él lo hizo… ¡cuatro!

“¡Todavía me quedan dos para igualarlo a Henry! Sí, me gustan las bodas… amo las tortas. Pero no podría tener seis, sería imposible mantenerlas”, se ríe en una de las tantas -y necesarias- introducciones que hace antes de los temas. Y agrega: “Las canciones de ese disco fueron escritas en un órgano de iglesia, así que va a ser la primera vez que las toque en este formato”.

Como si faltara más, para cerrar elige a “Merlin the magician”, en el que se afirma que el protagonista “llegó más lejos que todos nosotros”. Es irónico que lo diga otro mago: el del piano.

Esta noche es una prueba de que, como recita el proverbio, no todos los héroes llevan capas. Es más: a Wakeman le sobran y ni siquiera le hacen falta.

Puntaje: 8.50/10.

Foto de archivo.

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Perras on the Beach y Las Sombras en La Sala de las Artes

Los mendocinos cerraron la noche del domingo, ya en lunes feriado, presentando su ansiado último disco "Flow de Cuyo" en Rosario, mientas que los pampeanos abrieron mostrando "Crudo", su reciente álbum editado en junio de este 2018.

Los conciertos en La Sala de las Artes son garantía de buen sonido y este doblete de bandas federales no fue la excepción. Las Sombras irrumpió en el escenario del ex Willie Dixon con sus influencias de Manal, La Pesada y de los actuales Los Espíritus para disfrutar de una psicodelia sesentosa, en pleno siglo XXI.

El cuarteto pampeano, radicado en Buenos Aires, llegó a Rosario por primera vez para presentar este segundo material de estudio, que fue grabado por el talentoso Mario Breuer y masterizado en Estados Unidos por Justin Weiss.

Ya celebrando el Día de la Independencia en toda la Argentina, Perras on the Beach aprovechó su tercer visita a la ciudad para seguir haciendo ruido con las canciones, en este caso, de "Flow de Cuyo", sucesor del delicioso "Chupalapija".

Acá podés escuchar "Crudo" de Las Sombras:

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Joaco Carámbula: “Todo salió con un mismo color”

El ex líder de Detonantes y que también pasó por la banda de Juanse, lanzó su primer álbum solista, “Para ella”.

“Lo que me motivó a lanzarme fueron mis canciones –afirma el cantante y guitarrista–. Las letras hicieron en cierto punto darme cuenta de esto y ni lo dudé. Sentí que era esa a full y chau. De repente estaba grabando el disco en mi habitación y al poco tiempo de eso ya estaba ensayando con mis nuevos músicos, todos amigos”.

Tras fundar y encabezar a Detonantes, Joaco Carámbula se dispuso a encarar su propio proyecto solista y así darle vida a “Para ella”, un álbum con bases de folk rock y rock and roll donde el amor, el desamor y la soledad forman parte del hilo conductor.

“No quise mostrar, ni aparentar, ni decir nada –señala el músico–. Digo, no lo hice consciente al menos. Fue todo de manera natural y sin forzar nada. Ni los tiempos, ni los acordes, ni las letras, ni nada. Pero creo que igualmente todo salió con un mismo color y un mismo concepto, y eso es lo que más me gusta de este disco. Esto no quita que las letras cuenten un poco de mi vida y el presente que estaba viviendo en ese momento”.

El cantante señala que en su paso por la banda de Juanse aprendió a tener conducta a la hora del profesionalismo y este material de ocho canciones muestra esa prolijidad musical.

¿Qué cosas te permitís como solista que con Detonantes no podías llevar adelante?

Me permito manejar los tiempos de otra manera y no depender tanto de un grupo de gente. Tiene sus ventajas y desventajas. Igual me gusta hacer las cosas en grupo, entonces siempre estoy abierto a sugerencias de los músicos o de amigos que me acompañan en esto y con Detonantes también era así.

¿Qué lugar te gustaría ocupar dentro de la música en la Argentina?

El que tenga que ser. Yo hago canciones. El resto viene por añadidura.

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Jorge Araujo: “Es raro que Gran Martell toque un tema en su versión original”

El baterista charla sobre la experimentación de la banda, y adelanta la fecha del domingo en La Usina del Arte. Además, habla de Divididos y de su relación actual con Mollo y Arnedo.

“Vamos a tocar por primera vez ‘Cantor de llantos', nuestro nuevo single”, dice orgulloso Jorge Araujo del otro lado del teléfono. “Lo mejor es que van a estar el Chino Laborde y Sergio Dawi como invitados; además de Richard Coleman, que participó en uno de nuestros discos. Y si a último momento cae alguna otra persona, también la invitaremos”.

El músico se refiere al show que dará junto a Gran Martell, la banda que co-fundó hace catorce años, en La Usina del Arte. Será el domingo 8 de junio, a partir de las 21hs. “La idea es que estemos de festejo, porque un lugar así nos da la posibilidad de mostrar muchos formatos que la gente desconoce. Va a haber un montón de situaciones diferentes a las que solemos ofrecer”.

-¿Por ejemplo?

-Abordaremos cuatro configuraciones, yendo de menor a mayor. La primera va a ser un “acusticazo”, casi sin micrófonos y aprovechando la acústica de la sala. Luego vendrá un “acústico con instrumentos microfoneados”, después un “unplugged” como los de MTV -con una mezcla entre lo eléctrico y lo desenchufado- y al final, el power trío de siempre.

-Lo novedoso es que, desde hace unos años, los shows de Gran Martell tienen que ver más con las zapadas que con respetar las canciones al 100%. ¿Coincidís?

-Sí, y fue uno de los condimentos más importantes para que el grupo siguiera gozando de salud artística. Cuando llegamos a los nueve o diez años empezamos a necesitar grabar improvisando, como lo hicimos en “4” (2016). Nos conocemos desde hace tanto que queríamos estar con la mente en blanco y “largar los tres juntos”, igual que en la sala. No habíamos llegado a plantearnos “che, ¿qué hacemos con la banda?”, pero nos faltaba una vuelta de rosca. Eso nos ayudó a seguir. En este momento, es raro que Gran Martell toque un tema en su versión original. El domingo quiero hacer “Empetrolado” bastante fielmente, pero seguro va a pasar cualquier cosa (se ríe).

Lo fundamental es que las improvisaciones de las que habla Araujo no son forzadas, sino todo lo contrario. En vivo, parece que cada uno está en su mundo… ¡pero conectado sensorialmente con el otro! “Nos sucede porque estamos juntos hace catorce años”, fundamenta el baterista, que anteriormente fue parte de Divididos. “Tiramos de la piola lo máximo posible, porque ese vértigo nos gusta por igual a los tres -se refiere al guitarrista Tito Fargo y al bajista Gustavo Jamardo-. Es muy placentero, porque no necesitamos ni mirarnos. Fue fundamental para que siguiéramos atraídos por la escena musical”.

-Si no hubiera surgido esa faceta, ¿creés que hubieran dejado de tocar?

-No sé, pero nos pasó en un momento en el que lo necesitábamos para seguir entretenidos. Porque siempre escapamos a nosotros mismos, y tuvimos la necesidad de que cada disco fuera diferente, para hacer cosas nuevas.

-La improvisación es un arma de doble filo, porque si se exceden, las canciones pierden la forma. ¿Les pasó?

-¡Sí! Me lo remarcó mi hijo más chico, que también es músico. Cuando fue a ver un show en Niceto o en Uniclub, su comentario fue: “Papá, está todo bien con que se pongan a zapar. Pero cuando tocaron ‘Dos huecos' y lo hicieron como en el disco, la gente realmente lo cantó”. La verdad es que al principio se nos desbalanceó un poco el barco, capaz que hacíamos cuarenta minutos de zapada y sólo tocábamos cuatro temas propiamente dichos. ¡Nos íbamos al carajo! (se ríe). Ahora eso ocupa un lugar específico: en La Usina del Arte va a haber un determinado porcentaje. Lo que vamos a hacer con los invitados está totalmente ensayado y lo reproduciremos. Somos un grupo con canciones, y cada vez me convenzo más de que ése es nuestro foco. Como vos decís, si nos manejamos sólo con improvisaciones dejamos afuera a los que quieren escuchar los temas como son. Por suerte ya encontramos el equilibrio: sabemos que no somos un grupo de free jazz, pero buscamos la ruptura para generar cosas nuevas.

LLEVANDO LA IMPROVISACIÓN AL ESTUDIO

-Lo arriesgado de "4" fue que lo grabaron zapando... ¡pero en sólo dos días! Así que no tuvieron demasiadas posibilidades para ver qué material quedaba y cuál no. Encima, les había llevado un año planificar la logística...

-Claro. Fue el disco más representativo de lo que charlamos, aunque muy buscado. Cuando hablamos de grabarlo, teníamos cuatro canciones. Pensamos primero que nada en el ingeniero de grabación, Barry Sage…

-...que grabó con Bowie, los Stones, New Order…

-Sí, y era la persona ideal. Tardamos mucho en la parte operativa, para hacer coincidir el estudio (Romaphonic) con su agenda, y que estuvieran listas las tres baterías que usé, porque había afinaciones diferentes. Me armé esos sets para aportar cosas según lo que Gustavo y Tito hicieran, porque los bateros siempre armamos todo y tocamos un disco entero con lo que hay. En los ‘70, las bandas capaz se metían veinte días, armaban, desarmaban, corrían paneles… como nosotros no teníamos esa posibilidad, porque Barry y el estudio disponían de poco tiempo, fue complicado. Después Fargo escuchó dos o tres improvisaciones y pensó que teníamos que ponerles melodías, así que terminaron siendo canciones. Pero en principio fueron zapadas sin pauta previa, que se transformaron en temas gracias a sus observaciones. Sin eso, se nos iba a desbalancear mucho e íbamos a descuidar las melodías, que son lo principal.

-Lo más loco fue que en algunos temas te corriste de set en el medio de las tomas.

-Totalmente. Uno fue “Redes”, que justamente arrancó con Gustavo en un bajo afinado en RE, y yo con un bombo de 20", o sea el más chico, y unos platos cortos y secos. Jamardo metía unos graves tremendos, y yo sentía que mi bombito era una pandereta (se ríe). Inclusive Fargo empezó en MI y se dio cuenta de que Gustavo estaba en otra afinación, así que también la cambió en el momento. Eso se escucha en el disco.

-¡Wow!

-Y cuando le mostré las tres baterías a Barry, le pareció que tenía un negocio de música (risas). El tipo se paró adelante y había quince cuerpos, así que le dije que se calmara, que eran tres kits diferentes pero configurados igual. Son experiencias que no sé si me van a volver a pasar. El otro día estaba dando una charla sobre mis vivencias, y aunque muchas tienen que ver con Divididos -banda con la que grabó clásicos como “Gol de mujer” (1998) y “Narigón del siglo” (2000)-, siempre nombro este caso, porque fue muy jugoso. Era algo muy difícil de lograr si no contábamos con ese año de planeamiento con Tito, en el que apuntábamos en libretitas todo lo que teníamos que tener.

-Incluso, durante la época de “Un volcán” (2010) te habían armado una batería para que tocaras en vivo de parado. Ese fue otro momento de experimentación.

-Sí, totalmente. Nació a raíz de un electroacústico en el Konex, y quería algo como las cocktail drums, pero teniendo la posibilidad de regular dos toms con una varilla, uno adentro del otro. Así iba a generar diferentes lows y alturas. Hubo un laburo de diseño en base a los pedidos que hice, y la usé durante un tiempo. Pero también me costó en lo físico, porque estaba todo el tiempo apoyado sobre la pierna izquierda y dejaba de tener un instrumento más, que era el hi-hat. Aún la tengo, y no descarto en absoluto volver a usarla.

-Como bien contabas, el domingo van a tocar “Cantor de llantos” por primera vez. ¿El lanzamiento del single fue pensado para que coincidiera con este show?

-No, en absoluto. Ese tema arrancó en una sala de ensayo y nos copamos tanto que le pusimos texto e invitamos a un vocalista -el “Chino” Laborde, exponente del tango-. Justo apareció la fecha de la Usina del Arte, y encima él y Sergio Dawi pueden, así que se dio todo redondisimo.

-Una vez que pasen los festejos de los catorce años, ¿van a preparar algo para los quince?

-Por ahora estamos muy metidos con estos formatos de la Usina, porque nos abren la posibilidad de ofrecer diferentes configuraciones cuando quieran a Gran Martell en determinados lugares. Capaz que de ahora en más podamos plantear dos sets distintos, y no ir solamente a salas que requieran demasiado volumen. Este domingo vamos a poder comprobar muchas cosas: Fargo va a tocar con guitarras de doce cuerdas, habrá afinaciones diferentes, y yo voy a cantar en otras tonalidades. Tal como pasó con la improvisación, el grupo estaba necesitando que esto sucediera... ¡así que le vamos a dar para adelante!

Gran Martell tocará el domingo 8 de junio en La Usina del Arte (Agustín R. Caffarena 1), con entrada libre y gratuita. Los tickets se podrán retirar desde las 19hs., por lo que se recomienda llegar temprano.

Fotos: Gonzalo Cortés

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Las Manos de Filippi en The Roxy: nueva receta, mismo espíritu

El grupo presentó "M.A.C.R.I" (2018), en un recital con varias novedades y mucha evolución. Cómo crecer sin perder la esencia.

“Traeme la co… traeme la co… ¡Traeme la Coca de vidrio que armamos una molotov!”, arenga Hernán “Cabra” De Vega antes de “Canchero”, una de las canciones de su nuevo disco, “M.A.C.R.I”. “¡Porque el presi se lo me-ressi!”, comenta jugando con el apellido del delantero argentino, justo el día en el que la Selección Nacional perdió contra Francia y quedó fuera del Mundial.

Al igual que en la presentación de “Marginal y Popular” (2014), esta vez Las Manos de Filippi tocan “M.A.C.R.I” de punta a punta, aunque con cuatro canciones de otros discos como introducción. El show se abre con “Crisis internacional”, seguida por “Pajarito” y dos cumbias clásicas: “El himno del cucumelo” y “Hongo por hongo”. Apenas terminan, el Cabra dice: “Quisimos hacer una entrada con algo que ya conocían, como una especie de jamoncito. Ahora sí, se viene nuestra ‘nueva receta'”.

Esta “nueva receta” también es válida para representar la actualidad de la banda. Por problemas de salud, el trompetista Pecho Anzoátegui dejó su instrumento de lado y se concentró en las voces. Pero en clásicos como “Ballenas”, “Organización” y “Los métodos piqueteros”, el músico vuelve a los vientos.

La versión 2018 de Las Manos de Filippi también incluye a los samplers de Pablo Marchetti en un primer plano, mientras él se suma a los juegos escénicos de Cabra y Pecho. El mayor ejemplo se da durante “Plusvadicción”, en el que este último encarna el papel del empresario que vacía las billeteras de sus trabajadores y amigos. “¡Siempre me tocan los personajes más copados!”, admite Anzoátegui entre risas. Tal es el movimiento sobre el escenario, que hasta se enredan los cables de los micrófonos.

Los otros puntos altos de “M.A.C.R.I” son “El sistema” -con el potencial para convertirse en un futuro clásico- y “Malcriado”, en el que el Cabra es abanicado irónicamente por sus compañeros.

Una vez que finaliza la presentación del disco, llegan los clásicos. Además de los ya mencionados, suenan “IPHG” -donde se luce el guitarrista Gabriel Kerman-, “La cumbia del peatón”, “Señor cobranza”, “La selección nacional” -con una eximia interpretación del bajista Guido Durán y el baterista Christian Fabrizio- y “Cutral-có”, en la que todo el Roxy se pone a cantar que “hay que matar al presidente”.

Ahí cae la ficha de que no importa cuál sea la receta ni el momento de la banda: mientras Las Manos de Filippi mantengan este profesionalismo y calidad musical, seguirán siendo uno de los grupos más interesantes del rock argentino.

Puntaje: 9/10.

Fotos: Nativa Films.

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Festival del abrazo

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Los principales artistas de Argentina y Chile se unieron en el Festival del Abrazo. Tuvo lugar en el Parque O'Higgins, de Santiago de Chile, para celebrar el bicentenario de ambos países, en diciembre de 2010. Participaron Babasónicos, Vicentico, El Flaco Spinetta, Fito Páez, Charly García, Andrés Calamaro, Gustavo Cordera, León Gieco, Los Jaivas y Los Tres.

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